Desde que se iniciara la crisis en 2008, muchos profesionales han sido trasladados por sus empresas a trabajar en otros países. Según el informe de movilidad internacional del Employee Mobility Solution (EMS), la actividad de expatriación de empleados creció un 26% a nivel mundial en 2014, siendo el cuarto año consecutivo en el que se registra un fuerte crecimiento neto. Para Ana Gazarian, CEO de EMS, en el caso de España, “los destinos que han recibido un mayor número de empleados movilizados españoles, continúan siendo la Unión Europea, Estados Unidos y Latinoamérica, donde hay establecidos un alto número de profesionales españoles”.
Resulta evidente que la internacionalización es un hecho y que las empresas han encontrado en ella una vía para la supervivencia o el crecimiento. Cómo gestionar el proceso de expatriación, es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los Departamentos de Recursos Humanos de las empresas en fases de internacionalización.
Respecto a los perfiles más trasladados temporalmente al extranjero, en las últimas décadas, fueron los directivos y profesionales para puestos estratégicos. Este panorama ha cambiado considerablemente en los últimos tiempos y a ellos se suman los perfiles técnicos y mandos intermedios. Una de las principales diferencias entre ambos, es que las condiciones de estos últimos son más modestas, pensando en que gran parte de la compensación, está en el desarrollo profesional que se obtiene con una experiencia internacional.
Según el estudio conjunto de IESE-Ernst & Young sobre las políticas de expatriación de las empresas, los criterios más relevantes para la selección de los expatriados son: el desempeño profesional, la trayectoria profesional, el potencial y talento, la flexibilidad y los conocimientos técnicos mientras que los menos relevantes son: la edad, las circunstancias familiares o de los acompañantes, la antigüedad y la experiencia internacional previa. Las empresas reconocen que lo que se busca es alguien que sea “echado para adelante con capacidad profesional y buen desempeño”.
La falta de proyectos y el auge de la globalización económica, han provocado que, pese a no tener uno de los índices más elevados de paro, uno de los colectivos que también ha tenido que salir al extranjero para mantener su puesto de trabajo, ha sido el de los ingenieros. Es muy representativo que actualmente, las grandes constructoras, perciben más del 80% de sus ingresos de proyectos en países extranjeros y que uno de cada diez ingenieros españoles está trabajando fuera de nuestras fronteras.
Para Noelia de Lucas, directora comercial en España de Hays, en el área de la ingeniería, "los países que más profesionales están contratando son Australia, Canadá, Singapur, Chile y México. En los casos de Australia, Canadá y Chile demandan ingenieros en los sectores minero y de la construcción, mientras que Singapur reclama profesionales en las áreas de petróleo, gas y finanzas. Por su parte, México contrata ingenieros para la industria de automoción. En Europa, es Alemania el país que más ingenieros reclama, especialmente industriales con conocimiento de alemán e inglés".
Los empleados expatriados tienen una problemática propia, ya que es necesario gestionar con mucho cuidado desde antes del inicio de su expatriación, tanto los aspectos relativos al país de destino como aquellos que le afectarán a su vuelta al país de origen, como por ejemplo:
- Oferta especial compensatoria para motivarlos a viajar, aunque la crisis económica la ha reducido.
- Gestión de Viajes.
- Medidas de Protección integral del expatriado como de su familia: seguros de salud específicos para expatriados, de asistencia en viaje, seguros de vida y accidentes, así como medidas de seguridad en función del país de destino.
- Gestión de Seguridad Social
- Jubilación e impuestos
- Ayudas a familiares y acompañantes en el caso de desplazarse junto a la familia.
Fuente: ingenieros.es
